
Anduvo caminando varias días. Era verano por lo que no sintió frio, cuando oscurecía buscaba un rinconcito en un cajero autómatico y podía dormir hasta las siete de la mañana en que comenzaban a pasar las máquinas. No había pensado nunca en comenzar la vagancia, mas es la forma que mejor sentía luego de lo que le había pasado. Perderlo todo.