En aquellos días la sombra que daba por la mañana en las zonas cercanas duraba cerca de dos horas adicionales a lo que habría de luz si se estuviera en un plano. Pero las personas gustaban de vivir en la falda de ese monte porque era abundante en frutos de árboles nativos, pastos para los animales y animales de presa. Era el lugar secreto del pueblo en donde los más jóvenes hacían fiestas extraordinarias durante la primavera.